Cada encargo empieza con una conversación. Antes de hablar de cámaras o de locaciones, necesito entender qué debe comunicar la imagen y dónde va a vivir: una portada, un perfil profesional, una campaña o un archivo familiar.
A partir de ahí construyo una idea rectora y la traduzco en decisiones concretas de luz, encuadre y ritmo. El día de la sesión mi trabajo es que quien está frente a la cámara se sienta acompañado, no evaluado.
Espacio reservado para la biografía verificable: formación, trayectoria, publicaciones y clientes representativos. Se redactará con la información que apruebes.